Que la IEMS no esconda las manos 27 de noviembre de 2017

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Por supuesto que a lo largo de este tiempo, muchas de las mujeres despedidas han ido perdiendo la esperanza de que se haga justicia. Y probablemente a eso le apuestan algunos funcionarios: que la gente se canse, se olvide. Y un poco eso es lo que ha ocurrido con esta historia. Pareciera que, frente al cúmulo de injusticias y reclamos que vemos a diario, hay luchas y batallas que quedan en segundo y hasta tercer plano. Nos acordamos muy de vez en cuando. Quizá también porque en el fondo las creemos perdidas y porque los que cometen atropellos le apuestan a eso: al olvido. Pero, si alzamos la voz, sí podemos cambiar las cosas.

Lydiette Carrión

Jue, 23/11/2017 - 12:10

En enero de 2016, alrededor de 50 mujeres que se desempeñaban como personal de limpieza, en las preparatorias pertenecientes al Instituto de Educación Media Superior (IEMS) del DF, fueron despedidas, aunque algunas llevaban trabajando ahí hasta 10 años.

Se trata en su mayoría de mujeres solas o madres solteras, o mujeres ya grandes, sin ninguna prestación laboral ni seguridad social; en resumen, de las mujeres más vulnerables de la ciudad. Y el Gobierno de la Ciudad de México las corrió, así sin más.

Unas 30 mujeres decidieron alzar la voz y demandar, pero el gobierno de la CDMX alegó que jamás había sido su patrón, sino que ellas habían sido contratadas por una empresa privada. Las autoridades utilizan una de las prácticas más extendidas para violar los derechos laborales: contratan los servicios de trabajadores a través de empresas de outsourcing. Así, cuando deciden “prescindir” de los servicios de alguien, una empresa elusiva y perdidiza es el “patrón”.

En realidad, el tema es muy grave: ¿Cómo puede ser que un gobierno de avanzada vulnere los derechos laborales de uno de los sectores más desprotegidos de la ciudad?

El caso es que han pasado casi dos años, más precisamente, un año con 11 meses. El proceso legal, ante la Junta de Conciliación y Arbitraje se ha ido atrasado sospechosamente. Los testigos de las trabajadoras, maestros de las preparatorias de la ciudad que declararían ante la ley que efectivamente estas mujeres trabajaban bajo las órdenes de funcionarios públicos, suelen no ser notificados; dicen que “nos los encuentran”. Entonces, en la junta se reprograman y reprograman las audiencias.

Por otro lado, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal no se ha pronunciado sobre el caso; ello, a pesar de que las trabajadoras han buscado acercarse.

Por supuesto que a lo largo de este tiempo, muchas de las mujeres despedidas han ido perdiendo la esperanza de que se haga justicia. Y probablemente a eso le apuestan algunos funcionarios: que la gente se canse, se olvide. Y un poco eso es lo que ha ocurrido con esta historia. Pareciera que, frente al cúmulo de injusticias y reclamos que vemos a diario, hay luchas y batallas que quedan en segundo y hasta tercer plano. Nos acordamos muy de vez en cuando. Quizá también porque en el fondo las creemos perdidas y porque los que cometen atropellos le apuestan a eso: al olvido. Pero, si alzamos la voz, sí podemos cambiar las cosas.

GLOSARIO DE SUPERVIVENCIA Resistencia: Responder ante la adversidad.

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